«El beso a la tía»

Yo vengo de la generación que aprendió a saludar a todos , ¿y vos?

A conocidos y desconocidos , amigos , enemigos. Gente importante o la menos conocida siempre y en toda ocasión, habría de saludar.

«El saludo no se le niega a nadie- me decía mi abuela mientras , con un leve empujoncito, me animaba a darle un beso a quien había visto por primera vez. Aquellos años dieron su fruto. Hoy al igual que vos, que sos de mi generación , no me cuesta entrar a un negocio dando los buenos días o levantar la mano (en señal de saludo) cuando conduzco en la ruta.

Saludar a todos , no era un simple acto protocolar, mas bien era la muestra del nivel de educación de nuestros padres. El hijo que saluda cordialmente a la visita, al llegar o al despedirse era un «hijo Bien educado» , mientras que aquellos que no lo hacían lograban hacer arder la cara de vergüenza de sus padres.

El misterio del saludo tampoco era un asunto fácil. Nuestros padres nos amenazaban de camino con frases que convencían a un muerto

– Cuando lleguemos saludas a todos! ¿Entendiste? Sino en casa hablamos!

– ¿Me escuchaste , no?

En ciertas ocasiones , el baño de la casa también servía para acomodar las ideas de algún que otro adolescente «desacomodado».

Siempre quise saber que pasaba ahí adentro , pero lo cierto es que los niños salían con la cara lavada, el pelo mojado , los ojos hinchados y con muchas ganas de saludar.

Si aprender a saludar era una escuela , la universidad era el beso a la tía.

No se porque pero todos tenemos alguna anécdota con una tía , de sangre , política o una amiga de la familia de toda la vida, a la que nos costaba saludar mas que a otras. Quizás debió ser la impresión que nos causaba esa señora mayor (cuando éramos niños , la vejez era todo un dilema) o en algún caso por que sabíamos a lo que nos enfrentábamos. Si nos acercábamos podíamos llegar a ser victima de los aprietes de cachetes , abrazos prolongados , algún que otro piropo incomodo (Estas hecho un hombrecito!) o lo que seria , aun fatal; que te pinchen sus bigotes.

Lo cierto es que el beso a la tía era la graduación a la maestría del saludo. Luego de eso estarías preparado para convertirte en un verdadero ser social. Escapar no era una opción , para eso había servido la charla previa y sino cinco minutos en el baño.

En la actualidad hay un auge por mantener al niño libre de cualquier presión. La psicología moderna impulsa a los padres a no obligar al niño a hacer nada que el no quiera. Debido a esta nueva conciencia sobre el abuso infantil y la idea de un niño «sujeto de derecho», desde el estado y apoyado por nuevas corrientes psicológicas ,estamos educando a una generación cada vez mas apática a la familia y cada día con menos capacidad de socialización.

Hoy es común llegar a una casa y que el niño de 5 o 6 años te de vuelta la cara obviando el saludo a los recién llegados. Lo que es peor aun es que los padres han comprado la idea de «no forzar» al niño , a fin de no coartar su libertad y lejos de re educarlos, aplauden esta conducta.

Mientras algunos cuestionan que a los niños no se les puede obligar, yo quisiera pensarlo de otra manera. Si bien el niño no debe ser obligado , si debe de ser educado. Si la idea de obligar a mi hijo, a hacer algo que va en contra de su voluntad, me causa algún tipo de controversia , entonces te invito a pensar en la necesidad de una nueva re educación.

Nuestros hijos deben de ser educados para ir a bañarse , aun cuando no quieren hacerlo. Necesitan ser educados en la necesidad de ir a la escuela y aprobar las materias , aun cuando quedarse en la cama sea mas tentador. Y por supuesto , será de gran ayuda que sean educados en el respeto a los mayores , saludando por ejemplo, porque esto les dará buenas habilidades de cara al futuro.

Personalmente no conozco a nadie (puede que exista) que le haya ido mal en la vida por aprender a saludar. Mas bien estoy convencido que quienes aprendieron a «besar a la tía» son mas educados , respetuosos y consientes de las jerarquías familiares (Vital para el buen funcionamientos de sus propias familias en el futuro)

Entonces , ¿Qué hago si mi hijo no quiere saludar?

Nunca la violencia debe ser una herramienta en la educación. Es mas, la violencia se anida en la impotencia de un padre que se le han agotado los recursos. A respetar se aprende , desde pequeños. Salude usted con cordialidad y sus hijos habrán visto el primer ejemplo a seguir.

Negociar con ellos también es una opción. Funciono antes , lo seguirá haciendo ahora. Que nuestros hijos entiendan que esa persona que esta parada enfrente es alguien importante y digna por el simple hecho de ser persona. Nuestro saludo respetuoso le hará sentir bien.

¿Tanto lio por un saludo?

No , en realidad es una cuestión de dignidad. De enseñarle a nuestros hijos a tratar con las personas, a ser educados aun en las situaciones mas criticas (beso a la tía «Bigotes») y de seguir educando con valores. También es una preparación para el futuro. Un diferenciador en una cultura cada vez mas metida hacia dentro.

Quizás aun estemos a tiempo y no seamos nosotros la ultima generación que aprendió a dar dignidad al prójimo.

Vale la pena intentarlo , todos tenemos una tía cerca para practicar….

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