¿Cómo hablar de Bullying, con nuestros hijos?

El Bullying es un problema creciente en nuestros paises. No solo afecta a millones de niños, también repercute en las familias, en las instituciones educativas y en la relacion entre la familia y la escuela.

Según datos proporcionados por la ONG » Bullying sin fronteras», siete de cada diez niños argentinos sufren algún tipo de acoso escolar. En este ultimo informe, se muestra un incremento del 20% en casos detectados, este ultimo año, siendo Argentina uno de los países con mayor índice de casos en el mundo (El segundo en América Latina en Cyberbullying).

Javier Miglino, abogado y cofundador de «Bullying sin fronteras» reporta que el bullying y el cyberbullying reporta un aproximado de 200000 muertes al año. Evidentemente es un tema a considerar.

En el año 2007 comencé a dar charlas en las escuelas y el bullying siempre ha sido un tema recurrente, Al principio, muchas escuelas lo resistían alegando que la violencia venia de la casa o sucedía fuera del entorno escolar. Con el paso del tiempo ha sido evidente que este flagelo nos interpela a todos. Las charlas dieron inicio a acciones mas concretas comenzando con proyectos de «AvivaEscuelas» (Grupos de oración en las escuelas) y las Brigadas de «Hablemos de Eso «, proponiendo el involucramiento de los mismos alumnos en la lucha contra la violencia y el acoso escolar. De todas estas experiencias quisiera dejarte algunas ideas sobre el rol de los padres ante el bullying.

¿Cómo los padres podemos colaborar?

En Primer lugar hablemos sobre Bullying con nuestros hijos. Bullying se define como un modo de trato que tiene como característica principal el hostigamiento sistemático y metódico. No se trata de una discusión o pelea aislada ( si bien puede comenzar así ), mas bien es un proceso donde el acosador, molesta reiteradamente a su victima. Los padres debemos reconocer la diferencia entre una pelea aislada y el bullying propiamente dicho. Por el otro lado es necesario que nosotros, los padres, conozcamos los participantes del Bullying; los acosadores, las victimas y los espectadores. Cada uno de ellos son parte de un circulo de problema o solución.

Conversar con nuestros hijos sobre el significado del acoso, su importancia en la vida emocional de los chicos, la implicancia de cada uno de los actores, sus efectos colaterales, colaboran en la idea que los niños y adolescentes tienen ante estas situaciones. Es necesario explicar que el Bullying nunca es una broma divertida, sino mas bien una acción violenta con consecuencias negativas sobre quienes participan. Las victimas pueden desarrollar depresión (entre otras complicaciones), mientras que el agresor naturaliza la violencia, como forma de obtener resultados y los espectadores desarrollan tolerancia a la violencia y frustración.

Si nuestros hijo nos confiesa ser victima de bullying, aprender a regular nuestras emociones. Pocas cosas demuestran nuestro verdadero carácter, como que alguien se meta con nuestros hijos. Esta situación , nos enoja, nos frustra y nos pone en tensión. En otras épocas, la solución de nuestros padres era mas sencilla; «Devolverle el golpe», hoy entendemos que este tipo de sugerencia no colabora con la erradicación de la violencia.

Quien confiesa que esta siendo victima, acaba de romper la «ley del silencio», herramienta que usa el agresor para mantener bajo intimidación a su victima y a los espectadores. Contarlo a un adulto ha sido el resultado de un proceso sumamente doloroso y difícil. Nosotros los padres hemos de reaccionar como adultos, aprendiendo a gestionar lo que sentimos. Nuestros hijos necesitan una orientación/solución definitiva y no una «consejo» que agudice su problema.
Permita la expresión de sus emociones. Puede ser miedo, enojo, tristeza, sea la emoción que fuese no la frene. Por el contrario permítale a su hijo exteriorizar lo que siente y preséntese usted mismo como alguien calmo. No minimice , pero tampoco maximice la situación !

Fortalezcamos la relacion entre escuela y familia. A lo largo de todos estos años he visto la preocupación de cientos de docentes ante las situaciones de violencia que suceden en la escuela, pero también he visto a decenas de padres que increpan, critican y hasta estigmatizan a la escuela como causante de la violencia o de una actitud de despreocupación hacia sus hijos. Esto no es así, de ninguna manera. La relacion entre la familia y la escuela debe ser de completa colaboración, con el único fin de mantener un clima favorable a la educación. Padres y docentes no deben de estar en pie de guerra, mas bien en actitud colaborativa en pos de la salud integral de sus hijos y alumnos.

Los padres debemos de fomentar la confianza con el docente de nuestros hijos, para que los niños y adolescentes sepan a quien recurrir ante una situación de peligro.

Enseñar – aun con el ejemplo- el manejo inteligente de la crisis y sobre todo la resolución de conflictos. Esta generación, parece ser mas propensa a ofenderse por todo y a permitir un desborde emocional, actuando con ira, como forma de resolver las situaciones cotidianas. Los padres debemos mostrar opciones de dialogo, confrontación asertiva, manejo inteligente de las redes sociales y aun fomentar la colaboración con la institución educativa como herramientas para frenar ciertas conductas violentas. No se trata de cambiar de escuela cada vez que sucede algo, sino de enseñarle a nuestros hijos a enfrentar las situaciones de tensión.

Si las situaciones son extremas, como el caso del cyberbullying, cyberdelito,, será necesario denunciar ante la división de cybercrimen o la fiscalía. Mientras las autoridades se involucran activamente, nosotros los padres brindamos apoyo a nuestros hijos, en todo ese proceso.

Otra cosa importante, es que nuestros hijos reconozcan a los espectadores defensores. En el marco de los actores del bullying, los espectadores se diferencian en tres categorías:

  • Los Ajenos. Aquellos que intentan no estar en ninguna posición. Son quienes mantienen una actitud pasiva, creyendo que no es su problema.
  • Los reforzadores, quienes se ponen del lado del agresor, muchas veces por miedo a convertirse en la próxima victima, quienes «echan leña al fuego» para que el acoso continúe.
  • Los defensores. Quienes se ponen del lado de la victima para sostenerle. Estos últimos son vitales para aquel que esta sufriendo bullying.

Los padres , que ya han enseñado a sus hijos sobre la dinámica del Bullying. deben ayudar a que sus hijos puedan encontrar entre sus compañeros a estos últimos.

En todo estos años me he encontrado con esta batalla, que bien puede ser comprendida desde la cultura actual. Por un lado, la naturalización de la violencia entre nuestros alumnos y por el otro el deseo de estos mismos por un cambio. Personalmente creo que la solución esta en nuestras manos. No se trata solo de leyes , mayor presencia policial, o controles mas estrictos. La clave es el involucramiento de todos los actores (alumnos, padres y docentes) en contra del bullying. Una actitud pro crecimiento y colaboración entre la familia y la escuela. Atrás deben de quedar las actitudes de enfrentamiento entre familias , las excusas y la actitud de no «hacerse cargo» de lo que nos pasa como sociedad.

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