Educando en la Observación.

Hola !

Vuelvo a sentir esa necesidad de compartir con ustedes por medio de este blog.

Me encuentro preparando una charla para la Escuela de Padres en Paraguay, que tendremos mañana en una de las aulas de la Universidad Nacional de Itapua y en esa dinámica he estado cuando de repente me ha surgido la pregunta: ¿ Cuan buenos somos observando? ¿Hemos sido educados para observar?

Para ser honesto, en lo que a mi respecta siempre he sido mejor para hablar que para observar. Es que observar implica silenciarse por completo. No simplemente frenar la lengua, mas bien lo difícil es silenciar la mente, los pensamientos, los conceptos pre adquiridos. Observar es entrar en un estado de percepción, total y completo. Dejar que «aquello» o ese «alguien» hable por si solo.

Desarrollar el poder de la observación también implica dejar de pensar que siempre tengo algo que enseñar, para migrar a la fascinante idea que que en realidad, siempre tengo algo que aprender. Y esto, en relacion a los hijos es educar en la observación.

Lamentablemente, no somos educados en la observación, mas bien somos impulsados a consumir contenidos «procesados y enlatados» por otros, a los cuales digerimos sin mucho pensamiento critico. Preferimos, una y mil veces, que sean los otros quienes piensen por nosotros y así nos manejamos sin mucho análisis, acatando mandatos sociales que casi no se cuestionan.

El tema es que, cuando de educación se trata, existe una tensión entre el «educere y el educare» que necesita ser resuelta. Mientras que educare, nos remonta a la instrucción y formación hacia ciertas metas determinadas, educere hace referencia a la exploración de las potencialidades del educando. Y es ahí donde entra en juego la educación en la observación.

Imagínate por un instante que los padres, hayan sido educados para observar. Que posean las herramientas para poder ver las potencialidades de sus hijos, sus capacidades y aun el estilo de inteligencia que manifiestan. Una observación que les brinde información sobre el temperamento, las diferencias entre uno y otro, sus habilidades y competencias, sus inclinaciones y gustos. Lo que les moviliza y llama su atención.

Ahora pensá, que toda esa información sea procesada y compartida con lo institutos de enseñanza, a su vez, estos colaboren en esa exploración de potencialidades del niño , agregando programas focalizados. Soñemos, que esos niños también sean educados en la observación y puedan mantenerse en estado de percepción constante ante las necesidades de los demás, las potencialidades de los otros que le rodean y de los ambientes donde se desenvuelven.

Yo se que existen programas y escuelas que implementan la observación, creatividad, el arte y muchas otras técnicas para fomentar las inteligencias múltiples en los niños, por tal motivo no es por ahí donde quiero ir, Quiero pensar en nosotros los padres, la familia, la primer escuela.

¿ Que podemos hacer?

En primer lugar detenernos. Frenar esa cualidad, muy nuestra, de siempre querer estar diciendo algo que eduque, para pasar a ser educados por medio de la observación. Silenciarse por completo para entenderlo todo. Dejar atrás los manuales y aprender de ellos.

En segundo lugar, creo que es primordial que aprendamos a observar. En ciertas ocasiones, la sabiduría se esconde en los detalles mas simples. Sera imposible conocer las potencialidades de nuestros hijos sin la capacidad de observación de sus padres. ¿Cómo reaccionan? ¿Qué les gusta y que no ? ¿Qué hacen cuando nadie les ve? ¿Qué les divierte y que les entristece? ¿Con que sueña? Preguntas y mas preguntas…

Tercero, observar a los demás padres y niños. El aprendizaje es continuo cuando hay deseo de aprender. Las plazas , las reuniones de padres, las charlas de café , el club, son excelentes espacios pedagógicos para tomar nota. Escucha lo que dicen y observa lo que hacen cuando interactúan con sus hijos.

Por ultimo, crecer. Este siempre será el consejo final. Todo se trata de crecer, aprender , mejorar. Luchar con la imperfección, sumar conocimiento y rebelarse a la mediocridad. El poder de la observación mejora cuando quien observa conoce. El conocimiento le agrega detalle a la observación, interconecta y motiva a nuevos descubrimientos.

Educar en la observación, debería ser materia primordial en la vida de los padres. Yo quiero dedicarme a hacer esto. Aprender observando. Espero no haber empezado muy tarde!

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